Rothko, o cómo pintar de forma "naranja"

21 mar. 2016

Llevo muchos días pensando en qué compartir con vosotros en el post naranja mensual; que si una película, que algún libro, alguna frase célebre hasta que el otro día debajo de la ducha (uno de esos momentos en los que me desbloqueo por completo y se me ocurre mil ideas) lo vi claro: explicaros un poquito más de mi a partir de unos mis pintores favoritos: Mark Rothko.


Mark Rothko trabajando en uno de sus cuadros

Para aquellos que seguís este blog desde sus inicios, ya os había hecho una pequeña presentación de este artista expresionista en el post dedicado a mis 5 colores (puedes volver a leer el post aquí) pero no os había explicado el porqué me gusta tanto. La verdad que la fascinación por Rothko no empezó cuando estudié la carrera de Historia del Arte, si no que fue en el último curso en el colegio en el que mientras preparaba la selectividad, me compré un librito "El ABC del Arte", para llevar encima y poder repasar en ratos muertos. Y entre Rosso Fiorentino y Rouault me sorprendió el cuadro en tonos amarillos de Rothko.


Como a vosotros lo primero que me sorprendió era el tipo de composición: manchas irregulares de color con bordes difusos, así que si estáis pensando "pero si son franjas de color!" "esto lo puede hacer mi hijo pequeño", estoy totalmente de acuerdo, son cuadros con rectángulos de colores, pero no es tanto la técnica lo que se valora de Rothko si no el estilo minimalista y colorista que inició en 1947, rompiendo con la tradición de miles de siglos de pintar de forma realista. Por esta capacidad de sorprender y salir de la norma creo es por lo que es mi pintor "naranja" favorito. 


También me encanta de los cuadros de Rothko la paz y el sosiego que transmiten; sólo tienes que estar delante de uno para realmente desconectar...recuerdo que en el año 2000 la Fundació Miró organizó una exposición temporal dedicada íntegramente a Rothko y lo emocionada que estaba de poder verlos en directo que se lo comenté a la chica que me vendió la entrada. "No eres la única" me dijo-"hemos visto salir gente llorando después de verla".

Poster de la exposición de Fundació Miró (perdonad la definición de la imagen)


Como decía el mismo Rothko: "Pinto cuadros grandes porque quiero crear un estado de intimidad. Un cuadro grande es una transacción inmediata, te mete dentro". Y os aseguro que cuando tienes delante de ti un cuadro de Rothko de más de un metro ochenta de alto, sólo puedes quedarte embobada y como en estado zen al contemplar su color y armonía. 


(Todas las obras de Rothko de este post y otras más las puede ver en mi tablero de Pinterest)




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